Escucha la noticia
Con motivo de los sensibles accidentes producidos durante la última versión del famoso Circuito Oscar Crespo Ciudad de Sucre y especialmente el más grave que tiene a una persona en terapia intensiva con gravísimas lesiones; circulan posturas que van desde su mantenimiento con notables mejoras especialmente en la seguridad, hasta su supresión, al menos de su tradicional recorrido que incluye su espectacular paso por el centro urbano de la capital patrimonial.
Me sumo a la primera postura –mejora con notables cambios en seguridad, principalmente– pues como la mayoría de los chuquis disfruto del espectáculo y todo lo que implica desde hace más de medio siglo y como ya escribí hace unos años en este disfrute de opinión, el Circuito Oscar Crespo ha superado y en mucho a una simple carrera automovilística, para convertirse por sus características únicas universales en un acontecimiento cultural y un producto turístico (mal explotado).
¿Está el circuito en crisis por lo recién acontecido? Si, pero eso no debe ser tomado como algo malo, sino precisamente como enseña la ciencia, como una fabulosa oportunidad de mejora hacia su optimización, que no debe ser olvidada o siquiera reducida por el transcurso del tiempo hasta el año entrante.
Entre sus tópicos a ser significativamente mejorados, está su organización y rendición de cuentas. Los ciudadanos que no formamos parte directamente de su desarrollo -no competimos, ni organizamos- vemos con sospechosas y fundadas dudas las peleas que preceden sus últimas versiones entre las distintas organizaciones que como hongos aparecen en momentos previos y que yo sepa, luego de su realización, no rinden cuentas públicamente -debidamente auditadas y documentadas- de los recursos que ingresan precisamente por el éxito traducido en la enorme cantidad de inscritos que pagan un importe por ello. Es un tema pendiente que pareciera explicar ¿ese interés por organizar el evento?. Habría también que pensar y si fuera posible ¿regular? el tomar necesariamente como un éxito, que cada año se batan récords de participación que no siempre implica eso: ¿Será lo mismo cantidad que calidad? Lo que además habría que ponderar en términos de seguridad. (Sé que todo chuqui desea darse ese gustito y los del interior recién se gradúan como competidores, si por lo menos logran dar una vueltita al circuito).
En el tema del producto turístico y el significativo movimiento económico que genera -muy bien recibido por supuesto- peor en una ciudad y departamento siempre postergado por el detestable y asqueroso centralismo cuya ignorancia supina sólo les alcanza para ver sus narices en el eje central, afirmo que debe efectivamente venderse al mundo el circuito como acontecimiento no sólo estrictamente deportivo sino cultural como efectivamente es; empero, eso no se hace días o semanas antes de su realización, sino debe ofrecerse comercialmente desde meses antes y con una serie de facilidades que le hagan presentable ante el mundo y por supuesto, explotable, para nosotros. Sin alaracas de por medio, nuestro circuito es único en el mundo y debemos usarlo en nuestro beneficio para generar fuentes de trabajo, recursos y riqueza.
Y sin duda alguna, el tema de seguridad es el más delicado y urgente de mejorar y no solamente por parte de la organización -que tiene mucho de su parte- sino también de nosotros como espectadores y partícipes: el estricto cumplimiento de reglas incluyendo principalmente el respeto de las zonas rojas vedadas para el público, debe formar parte imprescindible del espectáculo.
Y -para evitar o por lo menos reducir el drama que en estos momentos sufre la familia de la Señora gravemente herida- es elemental que la organización de este evento y cualquier otro similar con similar riesgo, deba contratar previamente a su realización un seguro de riesgo en favor de terceros por responsabilidad civil personal y patrimonial. El automovilismo derrocha ingentes recursos en sus vehículos y demás insumos necesarios para competir, pero… absurdamente, no puede tener el sentido común y elemental cuidado y respeto por sus emergencias, contratando como requisito obligatorio y habilitante algo tan elemental en el mundo, como es ese seguro.
La institucionalidad local – gobierno municipal y departamental- no puede quedarse en el show o circo -si desean competir o figurar aprovechando del evento, que lo hagan- pero en cumplimiento de sus elementales deberes normativos, a la vista del riesgo que ese tipo de actividades genera, debían proponer y/o legislar esa obligatoriedad para todas esas actividades. Preparemos y aseguremos entonces las nuevas versiones, para que sean mucho más exitosas, sin olvidar aquello de Confucio: “El éxito depende de la preparación previa y sin esa preparación, es seguro que será un fracaso”.
*La opinión expresada en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no representa necesariamente la posición oficial de Publico.bo



