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Argentina va a las urnas con un presidente herido

Las elecciones primarias del 12 de septiembre marcan un fin de época para la coalición de gobierno. El presidente Alberto Fernández quedó envuelto en un escándalo ético y el poder se inclinaría hacia sectores más radicales. La oposición necesita evitar la mayoría oficialista en el Congreso.

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Por: Martín Torino1

Muy pocas veces la cúpula del Gobierno se mostró en público unida. Hasta que un acto de campaña, a un mes de las elecciones primarias 2021 perfora la niebla política. Está hablando el presidente. Pero un eco se interpone. De fondo se oye una voz. Sobre el escenario, alguien intenta interrumpir el discurso del jefe de Estado, en vivo y en directo. Alberto Fernández habla, pero su hilo va perdiendo ritmo, cadencia, volumen. Hasta que se rinde y calla, en público, en vivo y en directo. El presidente cede el micrófono y la voz de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner se interpone. Ella domina la escena. Lo hace con naturalidad, como si fuera una acción cotidiana, que suele repetirse en privado, pero que esta vez quedó registrada en público.

Las elecciones 2021 marcan un fin de época dentro de la coalición que gobierna. La imagen negativa del presidente llegó a su punto más alto, según encuestadores. La reciente filtración de fotos y videos del festejo de cumpleaños de su esposa, cuando regían estrictos toques de queda, indignaron hasta a sus propios votantes. Su primera reacción fue negar el festejo, luego rechazó haber participado de aquella reunión que data de julio de 2020. Hasta que todos pudimos ver a Alberto Fernández en una mesa de la residencia presidencial, junto con otras diez personas, sin barbijo, sonrientes, uno junto al otro, sin distancia, posando ante la cámara. Una reunión social que el mismo presidente prohibía al resto de los mortales.

No hubo forma de excusarse. El presidente eligió romper las reglas que el mismo creó. Desde el 3 de marzo de 2020 ordenó a la sociedad cómo debía actuar, con base en un discurso alarmista. Y luego el mismo eligió romper sus reglas. Por las restricciones, las personas perdieron su trabajo, sufrieron problemas de salud, dificultades económicas y hasta conflictos cotidianos como tener que tramitar permisos para subir a un ómnibus o simplemente visitar a un familiar. Muchos tuvieron que poner en pausa sus proyectos de vida. Otros incluso perdieron la vida, como el trabajador rural Luis Espinoza, quien fuera asesinado por la policía. Durante la pandemia, la fuerza de seguridad se vio totalmente apañada por el discurso alarmista del Gobierno y se cometieron abusos. Las fotos del presidente y sus excusas contrarían a la población: resulta ahora que esas mismas reglas se podían romper, y no había que tomarlas tan en serio.

Las encuestas captaron el disgusto. Más del 80 % de las personas lo consideran un error o un escándalo propio de juicio político. Escándalo es un ‘hecho o dicho considerados inmorales o condenables y que causan indignación y gran impacto públicos’, según la Real Academia Española. Justamente, la ética del presidente parece mover la aguja electoral, más que la depresión económica o social que atraviesa la Argentina.

Ahora resta saber el impacto que tendrán las fotos del festejo presidencial en plena cuarentena en las elecciones de 2021 (véase infografía)Las primarias serán el 12 de septiembre y allí se elegirán los candidatos que competirán en noviembre. Así que las PASO (primarias) se convierten en una encuesta a escala real. Los argentinos plebiscitarán la gestión de Alberto Fernández (Frente de Todos, FdT) frente a la pandemia: es uno de los países que sufrió más muertes por millón de habitantes y que mantuvo las escuelas más días cerradas, así como atraviesa una de las recesiones económicas más fuertes de la región (el PBI cayó 9,9 %, en 2020). También el futuro es una incógnita. Así que se evaluará si el Gobierno podrá frenar la suba de la pobreza, que hoy alcanza al 42 % de la población, y de la inflación, que en julio llegó al 51,8 % anual, según el INDEC. Desde septiembre estará claro cuál es la sintonía que tiene la sociedad con la gestión de Alberto Fernández.

Por un lado, las encuestas muestran dispersión y nadie se anima a vaticinar quién ganará. Todavía es reciente el fracaso de las consultoras en pronosticar la amplia derrota del expresidente Mauricio Macri en 2019. Algunas encuestas consideran que a nivel nacional ganará el Frente de Todos, con números que rondan el 30 %. El FdT reúne al kirchnerismo-peronismo, esto es, desde sectores nacionalistas, católicos, hasta progresistas, comunistas. Con base en resultados de elecciones anteriores, el oficialismo demuestra que cuenta con un tercio de base electoral fuerte, que se mantiene fiel a sus candidatos, a pesar de los escándalos. La sorpresa sería que esta vez, en la provincia de Buenos Aires, donde reside la mayoría de los habitantes del país, no alcancen siquiera el 30 %.

Por el otro, la oposición de Juntos por el Cambio reúne a conservadores, liberales, socialdemócratas y republicanos, entre otros. La apuesta de este espacio sería ganarle al oficialismo en su principal bastión que es la provincia de Buenos Aires. Y lo que busca es impedir que el Gobierno llegue a la mayoría de representantes en el Congreso, hasta las próximas elecciones presidenciales, de 2023.

Más allá del resultado, lo que parece un hecho es que después de estas elecciones el oficialismo cambiará de rumbo. La vicepresidenta Cristina Fernández interrumpió al presidente en público y tiene autoridad para hacerlo. ¿Por qué? Fue ella quien lo postuló a presidente en 2019, fue ella quien le transfirió los votos. Después de estas elecciones de 2021, la vicepresidenta no dilataría más su intención de edificar otra alternativa de poder con los sectores más afines a ella. Es decir, con los sectores más kirchneristas. Estos tienen posiciones mas progresistas, enarbolan los discursos de soberanía latinoamericana, con aval a los regímenes de Venezuela y Cuba, con una mirada más proteccionista de la economía y un Estado grande.

Para ver esto es cuestión de mirar las últimas publicaciones de Cristina Fernández de Kirchner en TwitterQuien fuera dos veces jefa de Estado (2007-2015) instala una narrativa de reconstrucción pospandemia, dando por sentado que estos dos años de su compañero de fórmula fueron de destrucción. En las imágenes, la vicepresidenta pone en el foco de sus fotos al gobernador bonaerense Axel Kicillof y a su hijo, Máximo Kirchner, quien lidera el bloque de diputados del Frente de Todos. En sus mensajes menciona a Kicillof y a funcionarios afines a ella. Y en sus fotos, Alberto Fernández queda relegado a los bordes. Las elecciones de 2021 presagian cambios en la coalición de gobierno, con un presidente en baja, y una vicepresidenta que sigue en el centro de la escena. Sin embargo, Cristina Fernández de Kirchner tiene un límite: las elecciones le mostrarán cuán dispuesta esta la sociedad a más años de kirchnerismo, o si está creciendo una ola opositora de cara a 2023.

1Martín Torino, es periodista político. Corresponsal en la Casa de Gobierno argentina entre 2016 y 2020. Exredactor de «El Cronista Comercial». Msc Global Politics (Birkbeck, University of London). Actualmente cursa posgrado en Sociología de la Universidad de Bielefeld, Alemania.

*Este artículo fue publicado originalmente en dialogopolítico.org el 7 de septiembre de 2021.

*La opinión expresada en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no representa necesariamente la posición oficial de Publico.bo


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