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Es que está loca…

María José Rodríguez Beller

Consultora internacional en reputación y crisis.

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Como  Juana de Arco, Britney Spears y otras cientos menos notorias. Mujeres sin apellidos rimbombantes e incluso las de mucho abolengo que durante la edad media y la no tan media  -aunque en menor grado- terminaron siendo internadas en hospitales psiquiátricos (también conventos)  víctimas de locura, enfermedad  catalogada como  mayormente femenina por la cultura popular y un la médica.

Hoy tengo un ramillete de locas y lunáticos. La ex presidenta Jeannine Añez, cubrió las portadas de  los medios durante semanas ante un intento de suicidio y las variadas notas ahondando -a diario- el tema. . Proliferaron los artículos y las notas diarias, cada uno sin buscar descubrir la realidad sobre el tema médico. Muchas a favor de la supuesta loca y otras claro, ahondando el problema como estructural.

Y con ello las cosas se vieron distintas. Ya no se trataba de las condiciones de su reclusión y la prohibición de ver a sus hijos y abrazarlos, lo que provocaba una depresión y alteración profunda. Se trataba de su estabilidad psiquiátrica, que denota que venía con ella antes de su apresamiento. Tras el telón, el gran digitador, el gobierno, refregándose las manos por haber culminado exitosamente la tarea. Etiquetarla, como a Juana, como a Britney. “ La locura se había apoderado de ella. ¿Y si siempre habría tenido un tornillo suelto”? Se  explicarían tantas cosas… 

Porque el arte de deslegitimar al adversario, es antiguo y muy usado, en política. En especial en los regímenes socialistas, tras la antigua cortina de hierro, una buena cantidad de literatos y pensadores  estuvieron proscritos bajo sospecha de traición. Con las mujeres, en cambio, no había dudas, están locas, por definición. Locas, locas fueron, durante décadas. Músicas, pintoras, bailarinas que frustraron sus vuelos artísticos en camisas de fuerza.  Algunas murieron en el camino otras y otros se terminaron metiendo un tiro entre las sienes para terminar con todo, incluso con el recuerdo (Sándor Márai, solo un ejemplo)

Los locos cuando están en el poder aparecen muy cuerdos y logran que su locura sea temida. Solo pensemos en Nicaragua, un mini Napoleón que luchando por ideas de cambio termina siendo uno de los que criticó. Y ahí están y siguen los Ortega. Y siguiendo las lógicas sexistas, avaladas por la ciencia del siglo antepasado, que afirman que la histeria es solo femenina, deberían -sin tardanza- internar a Doña Rosario ( la esposa del jerarca y vicepresidenta) que reza y bajo el mandato divino manda a perseguir, aislar y desterrar.  Escritores, pensadores, políticos y gente de a pie que abre la boca están bajo su mira. No hay campo para el disentimiento. 

La prensa en Ecuador cuando Rafael Correa mandaba, era toda,por nombramiento presidencial, “corrupta”, no loca, pero imagino los epítetos del círculo de los jerarcas para retratar a más de una mujer de prensa. Lo mínimo debió haber sido “delirante”.  Y en Bolivia, en estos días, un periodista varón (porque la locura a veces, cuando conviene, también es masculina) parece haber inventado un acoso policial. Lo dicen las autoridades de la propia justicia. No con esas palabras pero es fácil de entenderlo así. Entre locas y locos  la palabra de quien piense distinto irá al balde de las locuras…

*La opinión expresada en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no representa necesariamente la posición oficial de Publico.bo


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María José Rodríguez Beller

Consultora internacional en reputación y crisis.

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