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La ex-Concertación: cuando todo tiempo pasado fue mejor

En el proceso constituyente de Chile los partidos de la ex-Concertación enfrentan grandes desafíos. El primer paso es renovar la confianza y que se exprese en una mayor participación ciudadana.

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Por: Jaime Abedrapo1

El pasado 21 de agosto se celebró la elección para definir al candidato o candidata presidencial de Unidad Constituyente en Chile, la ex-Concertación, es decir, los partidos Socialista, Por la Democracia, Radical y Democracia Cristiana, a los que se sumaron el Liberal, Ciudadanos y Nuevo Trato. Fue electa la hasta entonces presidenta del Senado, Yasna Provoste (DC). A pesar de esta victoria, la participación ciudadana nos permite evidenciar, una vez más, una tendencia al declive de este sector político autodefinido como de centroizquierda, que fue gravitante en el período posdictadura militar entre los años noventa y hasta la primera década del siglo XXI, cuando se produjo la alternancia en el poder con Piñera en la presidencia (2010-2014).

Posteriormente, el bloque de la ex-Concertación amplió su alianza hacia la izquierda, creándose la Nueva Mayoría, es decir, los partidos identificados con el espectro de centroizquierda en alianza con el Partido Comunista recuperaron el Gobierno. Este hecho político fue una de las causas de la fuga en la adhesión a los partidos tradicionales. En los hechos, la Democracia Cristiana, partido mayoritario al interior de la ex-Concertación, ha evidenciado una baja sistemática de votos que explica de manera importante el retorno al palacio de gobierno del presidente Piñera en 2018.

Cabe recordar que en el año 2000 la DC obtuvo 21,61 % de votos a concejales municipales; en el 2012 alcanzó el 13 %, y en el 2016 alcanzó un 12,75 %, mientras que para el 2021 en el subpacto electoral con el PRO y Ciudadanos consiguió un 14,5 %. En términos tendenciales, la DC en las sucesivas elecciones durante los últimos 20 años registra un descenso en su votación en torno a los 12 puntos, lo cual representa una reducción del 50 % de su votación desde inicios del retorno a la democracia. ¿No será que su viraje hacia la izquierda es la razón estructural de la baja sistemática en la adhesión ciudadana?

Desde otra perspectiva, debemos mencionar que dicho viraje le ha significado a la DC la renuncia de algunos liderazgos como el de Mariana Aylwin, exministra de Educación del presidente Lagos; Gutenberg Martínez, expresidente de la DC; Soledad Alvear, excanciller y también presidenta de la DC; además del propio candidato presidencial independiente en competencia por el actual bloque oficialista, Sebastián Sichel, entre otras figuras. Estas renuncias nos permiten observar cómo se fue desdibujando el bloque concertacionista por la fuga de actores que se identifican con el centro político.

Además, desde el propio seno de la ex-Concertación, Democracia Cristiana incluida, se suman en general a una lectura crítica del legado del bloque. En efecto, desde la gestación de movimientos y partidos que se sitúan en la izquierda del espectro político y que conforman el actual Frente Amplio, se inició un cuestionamiento y revisión de los logros políticos, sociales y económicos del período de la transición.

Cabe indicar la carencia de renovación en los liderazgos en el bloque concertacionista. Todas estas consideraciones explicarían el declive electoral del bloque de centroizquierda, soslayándose la paradojal actitud de la dirigencia de la ex-Concertación de sumarse a las críticas de su propia acción en política durante el período gobernado. Es decir, las dificultades de sintonizar o representar a la ciudadanía habrían sido la condición por la cual reniegan de lo obrado, situación que se vio amplificada en un contexto en el cual se hacía públicos y notorios los escándalos de corrupción, en especial, los relativos al financiamiento ilegal de la política.

Por lo argumentado, no resultaría consistente la explicación de los dirigentes de la ex-Concertación relativa a la causa que incidió en la baja participación ciudadana en el proceso eleccionario de la Unidad Constituyente, que solo alcanzó los 150.000 electores. El eje del argumento ha estado en que el proceso electoral no se enmarcó en las primarias legales. Al respecto, debemos recordar que ello se debió a la falta de acuerdo entre los partidos del bloque, lo que les impidió participar en el mismo proceso en el cual lo hizo la lista de Apruebo Dignidad (PC y Frente Amplio) y la de Chile Vamos (actual bloque oficialista), en el cual se registró una participación superior a los tres millones de votantes.

Si bien en las elecciones de la Unidad Constituyente (ex-Concertación) se impuso con claridad la senadora Provoste con un 62,2 % de los votos, mientras que Paula Narváez (PS y PPD) alcanzó un 26,4 % y Carlos Maldonado (PR) un 11,4 %, sin embargo, para el sector que ha sido considerado como el bloque político más exitoso en la historia republicana de Chile, la baja convocatoria confirma su tendencia hacia la irrelevancia.

En consecuencia, una de las interrogantes que se nos presenta ante el próximo proceso de elección presidencial es quien ocupará el espacio que representará el espacio político de centroizquierda, la propia ex-Concertación, el Frente Amplio en alianza con el PC, algún independiente en competencia.

La fuerza política que lo consiga deberá transformarse en un nuevo referente. Posiblemente, este estará llamado a impulsar un proceso que permita regenerar el tejido social erosionado en Chile, lo cual pasa primeramente por renovar las confianzas y, segundo, por actualizar las instituciones ante los nuevos requerimientos políticos y sociales, entre ellos, una nueva estructura partidaria.

1Jaime Abedrapo es director de la Escuela de Gobierno de la Universidad San Sebastián, Chile. Doctor en Derecho Internacional y Relaciones Internacionales (Instituto Universitario Ortega y Gasset, España). Cientista político. Periodista.

*Artículo originalmente publicado en dialogopolitico.org el 7 de septiembre de 2021.

*La opinión expresada en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no representa necesariamente la posición oficial de Publico.bo


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