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Lo que Sí queremos

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“Amo a Santa Cruz porque es una madre generosa que para albergar más hijos se llenó de anillos.”

Alcides Parejas Moreno.

Y a pesar de esa generosidad, ¡qué manera de maltratar a Santa Cruz porque desde el centralismo andino se reivindica ancestros indígenas distintos a los regionales, a los que califican con explosivos epítetos de confrontación y violencia: separatistas, racistas, oligarcas y el último: ‘golpistas’. No somos ni unos ni otros. Somos autonomistas, también federalistas, que es otra historia, no de ahorita, sino desde que tenemos memoria histórica.

Si esta ‘Nación de la Llanura’, como la llamó don Carlos Valverde Barbery en uno de sus libros, fuera como la pintan el centralismo y sus voceros, los de antaño y los actuales, ¿por qué gran parte de Bolivia se vuelca a Santa Cruz, buscando su lugar en el mundo? Por su tierra y territorios fértiles, por el éxito de su economía abierta, inclusiva y dinámica, por la hospitalidad del ‘alma cruceña’, por su amor de madre generosa, como dice el historiador, profesor, novelista y entrañable cruceño, Alcides Parejas M.

De las 36 naciones indígenas reconocidas por la Constitución Política del Estado, aprobada en referendo, en 2009 –hubo quienes la rechazamos porque ya existían pruebas de las pulsiones autócratas y dictatoriales de Evo Morales- el Estado y el gobierno se centra en una: la aymara. Y ¿qué pasa con las 34 que habitan las Tierras Bajas del Oriente, el Chaco y la Amazonía? Tienen nombre, identidad, lengua e historia: Ayoreodes, Araonas, Buares, Canichanas, Cavineños, Cayubabas, Chácobos, Chiquitanos, EseEjjas, Guaranies, Guarasuw’es, Guarayus, Itonamas, Joaquinianos, Lecos, Machineris, Maropas, Mojeño-Trinitarios, Mojeño-Ignacianos, Monkoxi, Morés, Mosetenes, Movimas, Pacawaras, Reyesanos, Sirionós, Tacanas, Tapietes, Toronomas, T’simanes, Weenhayek, Yaninahuas, Yukis, Yuracares.

Caminando sobre alturas y llanos, siempre pacíficamente, marchan a pie exigiendo el cumplimiento de los Derechos Indígenas que hasta hoy son letra muerta en la Constitución y otras leyes. La marcha actual, la decimoprimera, 11, después de 37 días bajo lluvia, frío, sol ardiente hasta de 40 grados, con los pies ampollados, durmiendo a la intemperie, gente mayor, jóvenes, niñas, niños, tiene final abierto, aunque ya llegó a destino: Santa Cruz de la Sierra.  No podrá el régimen reprimirla como hizo con la VIII, porque se lo impediremos no solo de viva voz, pero pueden ignorarla como siempre. Sus máximas autoridades están invitadas a asistir a las reuniones del recién creado Parlamento de Naciones Indígenas de la Amazonía, Oriente y Chaco de Bolivia. ¿Asistirán, o seguirán su malévola política de dividir para reinar?

Por eso, el primero de los SÍ que queremos es que, de una vez por todas, el Estado y el Gobierno reconozcan de buena fe la naturaleza y el carácter pluriétnico y multilingüe de Bolivia, porque el plurinacional se atora en una: la aymara, sin desmerecerla en absoluto.

SÍ queremos que la bandera wiphala, y también la de Patujú, flor nacional, como la khantuta, por Decreto Presidencial Nº 22482de 27 de abril de 1990, y bandera oficial de La Paz por Ley Departamental 167/2018, flameen por igual en reconocimiento a la diversidad que somos.  Por eso, SÍ queremos vivir en democracia, respetando las diferencias, porque la “otredad” existe, como síntesis de múltiples determinaciones.

SÍ queremos desterrar la manipulación en la administración de la justicia injusta y subsumida por el poder político desde el Ejecutivo, con un Fiscalato convertido en represor/opresor, en manos del partido de gobierno hace más de 14 años.

SÍ queremos que la administración de Justicia vaya de la mano de la ética y de los Derechos porque todos somos iguales ante la ley.

SÍ queremos independencia de poderes, para eliminar la criminalización de la política.

SÍ queremos que cese la mentira política, porque menoscaba la capacidad ciudadana para juzgar a quienes violaron reiteradamente Derechos Humanos.

SÍ queremos que se juzgue a los responsables de la muerte de Christian Urresti y las 13 de Porvenir; que se juzgue a los que dieron la orden de ejecución extrajudicial a tres extranjeros en Santa Cruz de la Sierra, a los que ordenaron la represión a la VIII Marcha Indígena, en Chaparina; a los que ordenaron las muertes en Caranavi, La Guardia, Cofadena-Montero, entre otras, todas en el gobierno del ex Evo Morales.

Y también queremos que se esclarezcan las muertes de Senkata y Sacaba, porque, sin juicio justo ya han condenado a la ex presidenta Jeanine Añez, víctima del abuso de la detención preventiva sin guardar el debido proceso, ni la presunción de inocencia, ni sus derechos humanos más fundamentales: el derecho a la vida, a la salud y a su defensa en libertad.

SÍ queremos que el actual presidente, ex superministro de economía durante 13 años del régimen de Morales, explique a Bolivia en qué consistió su “milagro económico” para habernos dejado sin gas, sin soga ni cabra.

SÍ queremos, como pensaba Hannah Arendt, un ámbito público políticamente garantizado, porque sin ese espacio político entre diferentes, “la libertad pierde el espacio para hacer su aparición.”  Por eso, también queremos que, en nombre de Bolivia, dejen de legitimar regímenes dictatoriales en los que la libertada está proscrita.

Eso queremos:  libertad y justicia para seguir siendo la Santa Cruz generosa que siempre fuimos.

*La opinión expresada en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no representa necesariamente la posición oficial de Publico.bo

 


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