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Camacho, cocaleros y las dos derrotas del gobierno de Arce en una semana: opinan dos editoriales y un articulista

El Deber, Edwin Cacho Herrera y Página Siete analizan las batallas políticas y los enfrentamientos en las calles.

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El Deber – Razones de un nuevo retroceso

La suspensión de la declaración fiscal del gobernador de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, luego de que éste decidió viajar a la La Paz para enfrentar al Ministerio Público, sometido al poder político, ocupa el análisis de El Deber que este jueves afirma: “Todo indica que el Gobierno se echó atrás en su intención de llevar a Camacho a La Paz y detenerlo”. Su editorial contextualiza la decisión en las arremetidas que sufrió el gobierno con los cocaleros de los Yungas, los indígenas que marcharon hasta Santa Cruz y el rechazado proyecto de Ley contra la Legitimación de Ganancias Ilícitas.

El Deber pregunta qué hubiera ocurrido si Camacho declaraba este jueves y lanza dos previsibles escenarios. “Uno: que fuera detenido. En ese caso, el Gobierno se hubiera abierto el mayor frente de conflicto de su gestión con Santa Cruz (…) Camacho hubiera pasado a convertirse en una figura heroica, Santa Cruz estaría probablemente movilizada y la agenda nacional estaría ocupada por varios meses con el tema de su detención”. ”Dos: si Camacho declaraba y no se ordenaba su detención, entonces las bases masistas se hubieran volcado contra el Gobierno al ver frustradas esas expectativas a las que el propio MAS llevó a su electorado”.

El editorial del diario cruceño expresa con claridad que el gobierno perdió la pulseta con Camacho y Santa Cruz, “como la perdió hace unos días en La Paz cuando tuvo que resignar su intención de colocar un dirigente afín al MAS como máximo dirigente de los cocaleros de Yungas, ante la fuerza de cocaleros contrarios a su línea que resistieron dos semanas de represión policial y al final hicieron retroceder a los uniformados”.

Edwin Cacho Herrera – La nueva derrota del gobierno

El periodista y analista político entra de lleno a la evaluación de lo sucedido este miércoles afirmando que “en menos de una semana, la administración de Luis Arce sufrió una segunda derrota, esta vez de carácter político. La primera fue en las calles, frente a miles de cocaleros yungueños, en el conflicto por Adepcoca” y sostiene que “al masismo le viene bien la polarización permanente, cuando puede administrarla, pero se descontrola cuando ve señales de una rearticulación en el otro extremo del campo político en disputa”, como sucedió en la rebelión popular de 2019.

Para Herrera, el gobierno organizó, con la aparición de un video de encapuchados y carteles y muñecos con la imagen de Camacho colgados en las pasarelas de La Paz y El Alto, el escenario de la retirada “para evitar que Camacho cumpla su determinación de presentarse ante los fiscales de La Paz y, con ello, se provoque el surgimiento de una nueva asonada popular en Santa Cruz que podría irradiarse al conjunto del país”. “Seguramente se esperaba el atrincheramiento de Camacho en la capital oriental, pero el tiro político del oficialismo salió por la culata”, afirma el periodista.

“Queda claro que Luis Fernando Camacho ganó esta batalla política y está buscando capitalizar su triunfo atribuyéndolo a su ‘pueblo’ Pero, en política, al igual que en el fútbol, siempre hay un segundo tiempo, y queda por saberse si la victoria de este miércoles se consolidará con el paro nacional movilizado definido para el lunes de la siguiente semana”, reflexiona Herrera refiriéndose al nuevo desafío que el Gobernador cruceño se impuso hace unos días y que fue asumido por la cumbre de las oposiciones políticas del país.

Página Siete – Primera derrota de Arce

En su editorial de este jueves, Página Siete aborda la primera derrota del presidente Luis Arce, aquella que sufrió el lunes de esta semana a manos de miles de cocaleros que recuperaron su mercado de comercialización de la hoja milenaria tras dos semanas de duro conflicto en La Paz. “El tramo más crítico del conflicto comenzó con la toma de Adepcoca por parte de la dirigencia oficialista, encabezada por Arnold Alanes, con el apoyo de la Policía, la madrugada del 20 de septiembre. Luego de esa acción violenta, el ministro (Eduardo) Del Castillo reconoció -como si tuviera tuición para ello- a ese dirigente y puso a su servicio la fuerza pública”.

Con la certeza de que fue una derrota para Arce y su gobierno en las calles, Página Siete anota un elemento importante: “A diferencia de lo que ocurre en otros conflictos, el MAS no sacó a sus propios sectores para hacer frente a los orgánicos, tal vez porque en este caso no tenga suficientes bases para lograr su objetivo. Pero, sí instrumentalizó a la Policía que, día tras día, reprimió a los productores de coca que pretendían retomar las oficinas y el mercado”, lo que podría ser un síntoma de que la administración de Arce está caminando sola, desconectada de las organizaciones sociales, o que el masismo ha decidido no ensuciarse las manos.

La evidencia de la derrota, según el editorial del diario paceño, es que “el ministro Del Castillo tuvo que recular y retirar a la Policía para evitar más enfrentamientos”. El texto de opinión termina advirtiendo que el efímero presidente de Adepcoca, Arnold Alanes, busca la revancha con el insistente anuncio de la compra de un nuevo mercado para la comercialización de la hoja de coca, pero también señala: “Es probable que con el dinero del Estado lo haga, pero lo que no podrá comprar el MAS, en este caso, es la legitimidad”.


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