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La Semana Política: Entre dinosaurios, “Satucos” y operaciones negras

8 al 14 de mayo de 2022

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“Dinosaurios” en las U

La semana pasada comenzó trágicamente, con 4 muertos y más de 80 heridos en una asamblea estudiantil en la Universidad Autónoma Tomás Frías (UATF) de Potosí, a raíz de una avalancha humana provocada por el lanzamiento de una granada de gas.

El hecho luctuoso condujo a varias detenciones, de personas aparentemente ligadas al masismo potosino y, más específicamente, al principal dirigente estudiantil de la UATF, Max Mendoza, hombre cercano a Evo Morales, con quien sostuvo alrededor de 60 reuniones.

Que Mendoza tenga 52 años de edad y se haya perpetuado como directivo de los estudiantes durante 25 años, con beneficios económicos considerables, abrió un debate a nivel nacional sobre los llamados “dinosaurios” en las universidades estatales, generando diversas propuestas para poner límite a estas situaciones, como las restricciones de periodos de gestión para los dirigentes o la aplicación de aranceles a los estudiantes eternos. El tema de una nueva reforma universitaria comienza a aparecer en el horizonte.

Defensoría: amenazas de interinato

Ante la ausencia de consensos para una selección meritocrática del Defensor del Pueblo, el oficialismo tantea la posibilidad de ir a un nuevo interinato en la entidad, ya sea ampliando el mandato de la actual titular, Nadia Cruz, o designando a otro funcionario (eventualmente, el Defensor adjunto).

Por lo pronto, la falta de consenso no sólo afecta al diálogo oficialismo-oposición, sino que se ha instalado al interior de la misma bancada del Movimiento Al Socialismo. Mientras tanto, desde la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia se pide una nueva convocatoria.

Cuando aún no se avizora solución para este proceso, comienzan los primeros pasos para la selección de un nuevo Contralor, con un reglamento propuesto por el MAS que ya ha sido rechazado por la oposición.

Cumbre sin dictadores

Estados Unidos decidió no invitar a las dictaduras de Cuba, Venezuela y Nicaragua a la Cumbre de las Américas, motivando quejas de gobiernos aliados de esos regímenes, como los de Bolivia, México y Argentina.

El presidente Luis Arce anunció que no irá a la Cumbre si se mantienen estos vetos, ante lo cual la ex canciller Karen Longaric ha señalado que “se priva a Bolivia de oportunidades” con esta decisión.

El alineamiento con el club de las dictaduras sigue aislando a Bolivia, disminuyendo las posibilidades de gestionar una mayor cooperación.

Zapatero en Bolivia

El ex presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, visitó Bolivia en días recientes, reuniéndose tanto con el presidente Arce como con Evo Morales. Zapatero, conocido por su afinidad con el régimen de Nicolás Maduro, celebró la “fortaleza” de la democracia boliviana, obviando aspectos claves para evaluar la calidad institucional, como la extrema dependencia del sistema judicial hacia el gobierno.

Una de las líneas de interpretación sobre la visita de Zapatero es que el ex mandatario estaría buscando mediar entre el evismo y el arcismo, por encargo de la ALBA, para evitar una ruptura total en el oficialismo.

Operación Negra

Sin embargo, los decibeles de la interna no dejan de subir. A comienzos de la semana, Evo Morales dijo que “una autoridad de gobierno” buscaba “atacar al Chapare a través de la Operación Negra, desde la Escuela de Inteligencia”. El caudillo cocalero está consciente de la vulnerabilidad principal de su posición política, que es la sustentación en las actividades “extralegales” del Trópico de Cochabamba, y temería nuevos operativos como el que condujo a la captura de su ex jefe antinarcóticos, Maximiliano Dávila.

Otro síntoma de la pugna es la competencia entre la escuela ideológica del MAS y los seminarios organizados por el gobierno.

Entretanto, el líder de los “Satucos”, Gustavo Torrico, acaba de ser posesionado como nuevo viceministro de coordinación gubernamental, sustituyendo al choquehuanquista Freddy Bobaryn, demasiado explícito sobre la confrontación interna.

Oficialmente, la incorporación de Torrico apunta a mejorar el nexo entre las organizaciones sociales y el trabajo parlamentario. Pero su experticia con los grupos de choque parece indicar más bien que el arcismo sigue sumando músculo movilizatorio, después de haber presentado anteriormente a los “guerreros azules”.


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