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Cuando Rodrigo Paz subió al poder, la COB, los movimientos sociales y la «reserva moral» de la sociedad estaban hundidos, cargaban en sus espaldas el estigma de la corrupción y el hundimiento de los valores. Al derogar el DS 5503 el gobierno reinventó a la COB, le dio vida a un muerto.
En los bloqueos de 50 días, cuando toda la sociedad repudiaba a la COB y a los campesinos bloqueadores, cuando la mayoría de las COD desconocían las movilizaciones impulsadas por Argollo, cuando una buena parte de mineros, cooperativistas mineros y fabriles rechazaban los bloqueos de Argollo, el gobierno llegó a un acuerdo con la COB, que en la letra de este es una capitulación ante una organización casi inexistente.
El gobierno se obliga a todo y la COB no se obliga a nada, ni siquiera pide perdón por los 22 muertos causados por el bloqueo. Extraño acuerdo entre una organización que es un cascarón vacío, pues no representa a casi nadie, con un gobierno extremadamente débil que pacta prácticamente la impunidad por todos los delitos cometidos por los instigadores de los bloqueos, suscribe un acuerdo para que se le fiscalice a futuro cualquier política pública que desee realizar.
Algunos dicen excelente acuerdo, gran táctica, porque de ese modo se aísla a los campesinos, se habilita la dictación del estado de excepción y se comienza el desbloqueo en el país. También dicen que el gobierno ganó porque no hubo los muertos que buscaban los bloqueadores. Pero, ¿no cuentan los 22 muertos ocasionados por los bloqueos? ¿No cuenta el hecho de que en 50 días de bloqueo la economía quedó hundida y tomará años lograr la recuperación?
También indican que el acuerdo es papel mojado porque el gobierno no lo cumplirá porque al frente tendrá una COB ilegítima y debilitada. En fin, esto se sabrá en el futuro.
Pero, apuntemos algunos elementos que es bueno reflexionar. Los bloqueos no fueron por un tema étnico, ni por pobreza o discriminación. Hay clases medias intelectuales en Bolivia acomplejadas por lo étnico que desean solo ver etnicidad en estos temas, pero olvidan las razones fundamentales del conflicto. No anotan el rol del narcotráfico, de su alfil, Evo Morales, del crimen organizado, de la minería, de la geopolítica del contrabando y del apoyo logístico al narco.
En 2003, en los bloqueos había un actor campesino y urbano popular de El Alto, no hubo indígenas. Ahora, en 2026, el actor es básicamente urbano popular y, claro está, que no hay indígenas, pero los cooperantes internacionales, especialmente europeos, ven todo con cara de indígenas, lo ven así por una mala conciencia de un pasado colonial de sus países.
El campesino bloqueador es de provincias de La Paz, pero ese campesino a la vez es gremial, camionero, volquetero, minibusero, contrabandista, mula del narco y de muchas ocupaciones urbanas. Es más urbano popular que campesino. Y a esto súmese la población alteña que es urbano popular; la metáfora es el dirigente Salazar, que es poncho rojo de día y rapero de noche en El Alto.
La estrategia del gobierno fue diálogo, diálogo, diálogo, esperar y esperar. 22 muertos no lo conmovieron, ni miles de choferes atrapados en las carreteras, decenas de enfermos sin comida en los hospitales, niños con cáncer que no pudieron llegar a sus tratamientos. Miles de miles de niños en educación a distancia, con un solo celular familiar para ser usado por cinco o cuatro niños.
Miles de empresarios avícolas quebrados en Santa Cruz y en Cochabamba, miles de productores de leche quebrados por no poder entregar la leche a las empresas, decenas o centenas de empresarios de carne perjudicados por no poder vender sus productos. Centenares de hoteles y moteles cerrados, centenares de restaurantes cerrados o quebrados. Miles de miles de familias que no pudieron comprar pollo a Bs 35 el kilo, ni carne a Bs 140 el kilo, ni tomates a Bs15 la libra y otros productos con precios a ese estilo.
Los bloqueos mostraron la interdependencia de Santa Cruz y el occidente. La Paz come pollo, carne, queso o usa soya y granos de Santa Cruz; Santa Cruz no puede tener ingresos si no vende esos productos a La Paz y al occidente, eso muestra la interdependencia de las regiones de Bolivia.
Con el bloqueo hubo quiebra en el oriente y occidente. Los cívicos de Santa Cruz aseguraron que iban a desbloquear Yapacaní y San Julián, pero no tuvieron físico para hacerlo.Hubo muchas palabras, pero se descubrió que no es hora del federalismo. Quizás sea posible en adelante más descentralización, pues con gobiernos débiles las regiones pueden avanzar en ese objetivo, no así con gobiernos fuertes, como los del MAS que recentralizaron el país.
Los desbloqueos iniciales fueron improvisados. El corredor humanitario hacia Oruro hizo correr al ministro Zamora y a los policías. Los bloqueadores con dinamita y los policías solo con gases lacrimógenos.
El primer desbloqueo en Lipari fue desastroso, huyeron los policías. El de San Julián, con mucha mixtura y unos jóvenes de la Unión Cívica Cruceñista, acabó con otra huida de los policías. Se descubrió gente armada entre los bloqueadores.
No olvidemos que detrás de los bloqueos no están solo Evo Morales, ni la defensa de privilegios de centenares de dirigentes de la aristocracia sindical, ni la minería ilegal; están también el crimen organizado y el narcotráfico, que no quiere perder al «santuario Bolivia» que tuvo por 20 años.
En los bloqueos, La Paz redescubrió su norte, que le puede dar de comer. Las carreteras hacia el Beni son una necesidad para todo el país. La Paz, la más asfixiada, notó que está sin autoridades. Un gobernador ausente, quizás sintiendo la culpa de su habilitación por un TSE mediocre (incluso el caso Yahuasi ayudó al discurso de los bloqueadores). Un alcalde ocupado en ponerse alfombras rojas para unas fiestas «julianas» inexistentes, o por intentar traer pollos en descomposición.
Los bloqueos no solo llevaron a definir a los instigadores como vándalos sino como criminales, pues cercar ciudades y no permitir el ingreso de alimentos es un delito, un crimen de lesa humanidad.
Era muy difícil que los bloqueos lograran la renuncia de Rodrigo Paz. En el presente, en Sudamérica, no puede haber un gobierno de izquierda o ligado al narco debido a la gran oposición del gobierno de Trump; Paz está amparado por el Escudo de las Américas, eso dificulta un golpe de Estado. No obstante, la incapacidad del gobierno puede allanar cualquier tipo de solución.
No perdamos de vista que este bloqueo puede ser el febrero negro que los bloqueadores tratarán de convertirlo en un octubre negro futuro. Si el alfil del narco y de los bloqueos, Evo Morales, no entra en la cárcel el futuro será incierto.



