Opinión

Operación reelección

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El 8 de mayo cumple un año y medio en el poder. Le quedarán tres años y seis meses para completar su mandato con el título de Presidente del Bicentenario. Tiempo mínimo necesario para desplegar una estrategia político-electoral con el objetivo central de la reelección. Luis Arce está dando un viraje a su forma de gobernar y el contexto político nacional se torna favorable.

Empezando por el contexto, la última encuesta sobre los liderazgos políticos del país publicada por Página Siete contiene un dato esencial: Arce es el único que cuenta con una imagen positiva ante la gente que puede ir creciendo. El 51,6% de los encuestados tiene una buena y muy buena imagen de él frente al 38,5% que dijo tener una mala y muy mal imagen del mandatario.

Tanto Evo Morales, en el extremo de populismo autoritario, como Luis Fernando Camacho y Carlos Mesa, en el campo heterogéneo de las oposiciones, experimentan exactamente lo contrario. Tienen altos porcentajes de mala y muy mala imagen ante la comunidad. 50% Morales, 52,8% Mesa y 64,1% Camacho, según la encuesta de Cultura Interactiva para el diario de La Paz.

Eso quiere decir que mientras el panorama le sonríe a Arce, quien debe aumentar en lo posible sus positivos, los otros liderazgos deberán bregar para revertir sus negativos e intentar ser viables de cara a la próxima elección presidencial. ¿Lo conseguirán en estos tres años y medio? En el caso del MAS las pugnas internas complican más la intención de Morales de ser otra vez candidato del oficialismo.

Una semana después de la encuesta y del encuentro convocado por el Pacto de Unidad, al que Morales no asistió, el diario El Deber informó que previamente se realizó una reunión reservada entre dirigentes del Pacto de Unidad y los mandatarios en la que se decidió, entre otras cosas, que Arce, David Choquehuanca o una mujer asuma la jefatura del MAS, un verdadero revés al caudillo.

De conseguirse el objetivo de apartar a Morales de la conducción partidaria como propuesta de las organizaciones sociales que sustentan el instrumento político, la próxima discusión podría ser si es conveniente que siga al frente de las seis federaciones de cocaleros del Chapare o si debería dar paso a nuevos liderazgos forjados en el trópico de Cochabamba.

El plazo dispuesto por el Órgano Electoral para que los partidos políticos renueven sus directivas se cumple en septiembre, aunque el MAS calcula que estará posesionando su nueva dirigencia nacional en octubre. Serán meses que pueden ser bien aprovechados por la estrategia de reelección y tiempo irrecuperable para la desgastada imagen de Morales.

En el campo de las oposiciones, la crisis de liderazgos es más que evidente y puede provocar que quienes optaron por el voto útil en las dos últimas elecciones nacionales comiencen a pensar, si es que no lo están haciendo ya, en respaldar a la opción que ha controlado la crisis sanitaria, mantiene la estabilidad económica y no ha generado hecatombes políticas y sociales en el país.

Ante la falta de alternativas, la gente tenderá a mirar y ponderar más la gestión de Arce que indudablemente ha comenzado a ser mostrada de diferente manera y es el escenario en el que la estrategia de reelección puede sacar una ventaja considerable.

En las últimas semanas hubo un viraje en el estilo de gobernar de Arce, sobre todo para solucionar la carencia de cercanía y empatía con la gente. Apareció sorpresivamente en el populoso mercado Lanza de La Paz para dialogar durante un buen rato con las vendedoras, mientras comía un sandwich de chorizo, típico del mercado-calle enclavado en el casco histórico de la sede de gobierno, y tomaba un jugo multivitamínico.

Días antes, llegó a Santa Cruz de la Sierra con dos aceleradores lineales y equipamiento de última generación para el tratamiento del cáncer, y anunció la inauguración del Centro de Medicina Nuclear el 24 de septiembre, día de la efeméride cruceña. Arce dijo que, al ser un sobreviviente del cáncer, es el más interesado en que los pacientes tengan mejores posibilidades para enfrentar la enfermedad.

Buscar a la gente no es nuevo, pero es efectivo. Es una fórmula que le dio buenos resultados a Mauricio Macri en Argentina y a Manuel López Obrador en México, para citar dos ejemplos de corrientes ideológicas opuestas. En el país se ha hecho campaña con la gestión (en los tres niveles estatales) y los resultados dependen de la inteligencia con que es aplicada. Lo burdo ahuyenta al electorado indeciso y al que está parado en la acera del frente.

En las últimas semanas, el mandatario ha intensificado sus viajes a varias partes del país y ha incrementado su comunicación con la gente mediante sus redes sociales con una mayor cantidad de mensajes diarios en los que deja claro que es y será portador de las buenas noticias y no entrará a las polémicas o denuncias que afecten su gestión.

Hasta los spots para televisión y Youtube dejaron el formato tradicional y ahora son tipo streaming con personas oriundas de las regiones visitadas por Arce que muestran con mayor naturalidad los lugares y sobre todo a la gente que se beneficia con las obras entregadas por el Presidente.

No me queda duda de que la operación reelección está en marcha y se está abriendo paso entre lo que algunos analistas caracterizan como el fin de ciclo del populismo autoritario y la inexistencia de un proyecto estatal verdaderamente alternativo. Por tanto, de cara a lo que se viene en términos político-electorales, hay más preguntas que certezas.

¿Optará el masismo por Arce para intentar completar un cuarto de siglo en el poder? ¿Qué hará Morales para no quedar al margen del binomio oficialista? ¿Reaccionarán en algún momento los actuales liderazgos opositores? ¿Irrumpirá un outsider que cambie dramáticamente el panorama de la política nacional? ¿Resurgirá alguna figura capaz de convocar a la Bolivia que espera algo distinto al MAS?


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