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Corchado da pasos en falso y Morales pierde el libreto

La estrategia del “golpe” tenía que haber liquidado el caso fraude electoral pero en la última semana enfrentó dificultades y dio paso a la rearticulación de los opositores.

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El personaje extranjero que debía sustentar el nuevo intento masista de sepultar la verdad del fraude electoral dejó boquiabiertos a los estrategas del “golpe” con dos frases pronunciadas en una entrevista con medios gubernamentales. Juan Manuel Corchado, que dirigió una consultoría encargada por la Fiscalía General del Estado para que el caso fraude electoral deje de ser un caso, dio marcha atrás, mientras su contratante, el fiscal Juan Lanchipa, sigue desaparecido después de presentar hace exactamente una semana el polémico informe del Grupo BISITE.

En la etapa de posicionamiento del mensaje central –el fraude electoral nunca existió y, por tanto,  no puede haber responsables–, el docente español Corchado tuvo traspiés en entrevistas con medios de comunicación bolivianos. Admitió, por ejemplo, que la consultora en temas informáticos y de inteligencia artificial no tiene experiencia en pericias de procesos electorales.

Esa impericia comunicacional provocó inmediatamente que opositores, analistas y medios que cuestionan al MAS y sus gobiernos comparen el Informe Corchado con la auditoría vinculante de la Organización de Estados Americanos. Perdió el primero.

Pero fue en una entrevista en el canal gubernamental que Corchado terminó por torpedear el núcleo discursivo. “Voy a ser sincero, pensábamos que este informe que debíamos hacer para la Fiscalía era un informe privado, para su uso interno, pero, bueno, parece que se ha hecho público”, dijo el profesor universitario con cierta candidez.

También afirmó que haber suspendido el TREP, el sistema de transmisión rápida de resultados preliminares el 20 de octubre de 2019, fue un “error imperdonable”, aunque señaló que eso no supuso una manipulación de los datos finales.

En menos de siete días, en un par de entrevistas, Corchado dejó claro que no es confiable para quienes le contrataron y que el informe que preparó su grupo sobre la base de datos enviados por la Fiscalía General puede correr la misma suerte que la investigación realizada el año pasado por dos expertos informáticos estadounidenses que colaboran con el Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT), y que lograron que The Washington Post publique su estudio que apunta a que no hubo fraude electoral en 2019, aunque el propio MIT negó oficialmente que dicha investigación haya sido efectuada por esa entidad académica.

Corchado, luego de reconocer en televisión lo que no debía admitir públicamente, pasó al club de los desaparecidos, en el que Lanchipa se encuentra hace una semana.

Pero, quien no parece que callará es Evo Morales. Luego de los evidentes tropezones de la estrategia oficialista para dejarlo sin culpa y pena, abandonó el libreto, escribió en su cuenta de Twitter: “Renuncié para evitar violencia” y, claro, volvió espantar a los estrategas del “golpe” que ahora tendrán una doble tarea: tratar de salvar el Informe Corchado, más allá de los laberintos judiciales, y enderezar discursivamente a su jefe.

Lo que sí consiguieron Corchado y sus pasos en falso, y Morales y su nuevo extravío de libreto, es que al frente decidan rearticularse y movilizarse para no esperar pasivamente la arremetida. Para este jueves se ha convocado a una primera movilización de opositores en Santa Cruz organizada por activistas, grupos ciudadanos y organizaciones cívicas. Servirá para saber si quienes no votaron por el MAS comienzan a reaccionar o si la estrategia oficialista, pese a sus recientes dificultades, logrará convertir en verdad que Morales nunca encabezó un golpe a la democracia con un evidenciado fraude electoral.


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