El consumidor frente a la crisis – Roger López
Roger López sostiene que el consumidor boliviano ya no percibe la crisis económica como un episodio pasajero, sino como una realidad estructural que acompañará al país durante varios años. Explica que el deterioro del Producto Interno Bruto
Escucha la noticia
Roger López sostiene que el consumidor boliviano ya no percibe la crisis económica como un episodio pasajero, sino como una realidad estructural que acompañará al país durante varios años. Explica que el deterioro del Producto Interno Bruto, la pérdida del poder adquisitivo, la inflación, las distorsiones cambiarias y la reducción del consumo de los hogares han modificado profundamente las decisiones de compra. Según Roger López, este nuevo escenario obliga tanto a las familias como a las empresas a replantear sus estrategias de largo plazo y abandonar la idea de esperar una rápida recuperación.
La incertidumbre política también frena el consumo
Roger López afirma que el consumidor no solo enfrenta dificultades económicas, sino también un creciente sentimiento de incertidumbre provocado por los conflictos sociales y políticos registrados durante los últimos meses. Explica que, tras el optimismo generado por el cambio de gobierno, los bloqueos y las tensiones nacionales deterioraron nuevamente la confianza ciudadana. A ello se suma una fuerte caída en la aprobación presidencial, elemento que influye directamente en las expectativas económicas y lleva a muchas familias a postergar inversiones, evitar endeudarse y priorizar el ahorro.
La confianza del consumidor volvió a terreno negativo
Roger López explica que el Índice de Confianza del Consumidor combina dos factores: la percepción sobre la situación económica actual y las expectativas respecto al futuro. Señala que, tras recuperarse parcialmente durante el proceso electoral, el indicador volvió a ingresar en terreno negativo durante las últimas mediciones. Esta situación anticipa un menor dinamismo del consumo, una reducción en las compras importantes y un comportamiento mucho más cauteloso por parte de los hogares.
Un indicador clave para anticipar el comportamiento del mercado
Roger López destaca que el Índice de Confianza del Consumidor constituye una herramienta estratégica para empresas, comercios y emprendedores porque permite proyectar la evolución futura del mercado. Explica que cuando el indicador cae, las compañías deben prepararse para escenarios de mayor competencia, menor disposición de compra y consumidores mucho más exigentes. En este contexto, considera indispensable fortalecer el análisis permanente del mercado, monitorear precios, revisar márgenes y reaccionar con rapidez frente a cualquier cambio.
La clase media pierde espacio dentro de la estructura social
Roger López revela que los estudios realizados por Captura Consulting muestran un deterioro importante de la estructura socioeconómica del país. Explica que la población considerada de clase media ha disminuido considerablemente, mientras aumenta el porcentaje de hogares ubicados en niveles socioeconómicos bajos. Añade que este fenómeno no afecta por igual a todas las regiones, ya que ciudades como Santa Cruz muestran una mayor capacidad de resistencia frente a la crisis en comparación con otros mercados más vulnerables.
Cuatro perfiles describen al nuevo consumidor boliviano
Roger López identifica cuatro grandes segmentos de consumidores. El primero corresponde al grupo aspiracional, conformado por personas con mayor capacidad económica que siguen consumiendo, aunque ahora exigen una justificación clara del valor que reciben. El segundo es el planificador tensionado, integrado principalmente por sectores medios que organizan cuidadosamente sus gastos y reducen las compras impulsivas. El tercero es el progresista resiliente, formado por quienes lograron ascender económicamente durante los años de bonanza y hoy buscan mantener ese progreso pese a las restricciones. Finalmente aparece el sobreviviente, compuesto por hogares altamente afectados que priorizan únicamente las compras indispensables y buscan maximizar cada boliviano gastado.
El consumo se vuelve más racional y comparativo
Roger López explica que el 94% de los hogares ya modificó su presupuesto familiar. Entre los principales ajustes identifica la reducción del entretenimiento fuera del hogar, la postergación de compras de electrodomésticos, tecnología e indumentaria, así como una mayor sustitución de productos importados por alternativas nacionales. Añade que los consumidores visitan menos veces los puntos de venta, pero dedican más tiempo a comparar precios y evaluar cuál les ofrece la mejor relación entre costo y beneficio.
El comprador ahora utiliza múltiples canales
Roger López señala que el consumidor boliviano se ha convertido en un comprador omnicanal. Explica que ya no se limita a los mercados tradicionales o supermercados, sino que incorpora cada vez más a los minimercados de proximidad, consulta precios por internet antes de comprar y compara distintas alternativas antes de tomar una decisión. Esta búsqueda permanente de valor responde a la necesidad de optimizar un presupuesto cada vez más limitado.
Las empresas deben adaptar su propuesta de valor
Roger López considera que las empresas no pueden responder a este nuevo contexto únicamente reduciendo precios, ya que ello comprometería su rentabilidad. Propone desarrollar ofertas más inteligentes mediante presentaciones diferenciadas, cambios en gramajes, promociones, alianzas entre productos y estrategias que faciliten el acceso del consumidor sin destruir los márgenes del negocio. Asimismo, recomienda comunicar con claridad los beneficios reales de los productos, demostrando ahorro, rendimiento o mayor duración.
La velocidad de respuesta marcará la diferencia
Roger López concluye que la capacidad de adaptación será el principal factor competitivo durante los próximos años. Recomienda que las empresas segmenten mejor a sus consumidores, diseñen propuestas específicas para cada perfil y fortalezcan el monitoreo constante del mercado. A su juicio, la crisis ha transformado definitivamente el comportamiento del consumidor boliviano y solo aquellas organizaciones capaces de comprender estos cambios podrán sostener su crecimiento en un entorno de alta incertidumbre.



