OpiniónPolítica

Gatopardismo gubernamental

Carlos Valverde

Analista político y periodista

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‘Cambiar todo para que nada cambie’, escribió Giuseppe Tomasi di Lampedusa en su única y célebre novela “El Gatopardo”. Eso significaba y sigue siendo así, que, cuando el líder político o el gobernante de turno pretendan mantenerlo todo como está, pero necesiten dar la impresión de que están cambiando muchas cosas, deben dar la impresión de cambiarlo todo, para que todo se mantenga como está.

No es muy difícil entenderlo, en el fondo lo que buscan es mantener el poder funcionando como está desde el 2006, ese poder que beneficia a unos cuantos, es decir a los que lo detentan, (incluidos los familiares “muy capaces por cierto”, como dijera un “experto” que vino a dar una charla en YPFB).

Eso está pasando en el país; Arce ha decidido ser candidato a la reelección y para ello tiene que dar la impresión de que las cosas están cambiando, que su forma de gobernar es diferente a la del huido  cosa que es aparentemente cierta pero es la realidad es la misma política de imposición y de manejo del poder por encima de la maltrecha CPE por la que, en Sucre mataron a 3 ciudadanos que protestaban por cómo se estaba resolviendo el sistema constituyente que dio lugar, precisamente, al texto muchas veces inobservado por el gobierno de Arce, como lo fue en tiempos del huido.

El ”yo le meto nomás, que vengan los abogados a arreglarlo, que para eso estudiaron”, se cambió por el “decretismo” (de decreto), es decir por gobernar, por la vía de decretos (como las dictaduras) que se superponen unos a otros hasta que se logre aquello que se proponen; que la gente crea que las cosas están bien, cuando en la realidad nos falta democracia, gas, seguridad, atención en salud, sigue el déficit fiscal y la inflación va subiendo de manera lenta pero inexorable y, pudiéramos seguir enumerando los problemas pero, el objetivo del trabajo es otro.

Gatopardismo político y autoritario es imponer el censo a como dé lugar, en los términos que quiere el poder para llegar tranquilo a las elecciones sin cambios en lo electoral; sin revisión de padrón, sin redistribución parlamentaria (no hay tiempo) y con la ventaja de ser el único en su partido que puede ser candidato, después de haber derrotado y ninguneado, como se está haciendo con el huido a quien se lo ha confinado a la condición de inquilino de la radio Kawsachun Coca. Gatopardismo es visitar al ex presidente en su “feudo” para dar la impresión de que hay apertura y magnanimidad en el “nuevo líder” cuando en los hechos, el objetivo es que el huido no vuelva a pisar “la casa grande” (y fea)

Morales actuaba diferente: usó al sistema judicial exprimiendo lo que más pudo, tras de haber perdido el referendo 21F (Bolivia dijo NO) innovó con el TCP con el argumento de que la reelección era un derecho humano y se inventó internas partidarias, obligando a sus rivales a entrar en su juego si querían ser candidatos. El objetivo? Seguir siendo candidato contra la CPE; ahí valían artículos de la CIDH tirados de los pelos pero eso no importaba, porque Morales tiene pelo hasta para regalar, aunque ahora no valga la misma CIDH cuando dice que el huido debe responder por los crímenes y vejaciones a quienes resultaron sus víctimas en el Hotel Las Américas de Santa Cruz, allá por el 2009.

Parece que las cosas cambiaron; parece pero no; el objetivo es mantener el poder a como dé lugar, la matriz es la misma, no hay cambios.

Arce arregló pleitos con los Ponchos Rojos y los Mineros sindicalizados por distintas causas, los dejó “desahogarse” y, cosa que no hace muchas veces, recibió a los “originarios” a quienes dio gusto (andá a ver si hace realidad algo), lo mismo que a los mineros, poniendo en entredicho la famosa “Gestora” que no es de su creación, con un objetivo claro: hacerse de base social/trabajadora y base “plurinacional”, que otrora estuvo del lado de Morales pero, Arce que estuvo más de una década al lado de Morales sabe lo prebendal que es el movimiento originario/campesino, los interculturales , a los que permiten invadir tierras en el oriente, al amparo o, mirada a otro lado del INRA, la ABT, la policía y el ministerio público, (ejemplo: Las Londras y una decena más, capitaneadas por el mismo “liderazgo)

Viste? Cambios para que nada cambie.

El Censo de Población y Vivienda en manos del INE y del ministro Cusicanqui no tiene pies ni cabeza pero, lo imponen por la vía del “liderazgo político”; es decir porque Arce es presidente y eso es lo que quiere. Y como tiene que tener enemigo visible para mantener pugna y tirantez que mantenga a los originarios y bases masistas en su favor, va a mantener la pita tensa; para ello, al mejor estilo del MNR de los años 50, gobierno de Siles Suazo, manda a 2 ministros que dicen representar a Santa Cruz en el gabinete a amenazar con “desbloquear las calles y caminos, por el derecho que tiene la gente de transitar libremente (esta semana que pasó, en todo el país hubo bloqueos de diferentes motivaciones y no se acudió a la fuerza en ninguno, pero, Santa Cruz es el “enemigo a derrotar”; ese es un extra que afianza su candidatura).

Qué tiene que ver Siles Suazo en esto? Pues, del Castillo, el niño ministro, ha amenazado con enviar contingentes policiales de otras ciudades; Siles mandó milicianos campesinos acompañados de las FFAA el año 1958 y ya sabemos lo que pasó. Siguen frescas en nuestra memoria Terebinto y la Poza de las Liras, los muertos. Ñanderoga, el control político y Curahuara de Carangas fueron los escenarios que dieron el marco a la represión “revolucionaria” de los 50´s; el Hotel Las Américas, antes Porvenir, en Pando, y la cárcel de San Pedro en La Paz, los pasillos de los “palacios de justicia” de esa ciudad, de Cochabamba, Tarija y, finalmente Santa Cruz, reemplazaron los campos de concentración y los sitios donde asesinaron gente en la gestión Morales Ayma, pero el caso es el mismo: imponerse por la fuerza, sin razón alguna; hoy es el Censo que es un derecho de la gente y Santa Cruz busca Censo y no paro, así tengan que acudir a ese extremo.

El niño ministro debió haber enviado policías a Santa Cruz para dar alguna seguridad a la gente; el departamento necesita policías, no represión. Y el otro ministro? Ofreciendo tractores para desbloquerar? Esto es en serio o estamos ante un gobierno “bufo”?

Convengamos, porque es necesario decirlo, el Gobierno aprovecha la radicalidad de más de uno por acá por Santa Cruz y sirve su mesa política, arreglando problemas con algunos sectores de occidente que necesita para consolidar “liderazgo” y derrotar al “ex novio de la Noe”; si encima, se pelea con Santa Cruz, está hecho… logra lo que busca. El tema de la CIDH puede esperar, no deja de tener base jurídica y a posibilidad de convertirse en el objetivo político; todo dependerá qué pase a futuro.

Abrogar el DS y evitar el paro es cuestión de una firma; de otro decreto, de los cientos que ha hecho el gobierno (hay uno que obliga a las empresas “no deficitarias” del Estado a entregarle al gobierno 55 millones mensuales para “gestionar obras y otras linduras). Por ahora, se sabe que hay emisarios y conversaciones, estamos a pocos días, eso en Bolivia, no es problema, somos “de último momento” (como el mantenimiento no programado de BOA que termino con Rómulo Calvo recluido en su casa… porque así lo determinó la justicia)

Viste? Cambia todo para que nada cambie

*La opinión expresada en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no representa necesariamente la posición oficial de Publico.bo


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Carlos Valverde

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