OpiniónEconomía

T1p0 d3 c4mb10

Pablo Mendieta Ossio

Economista en el campo de políticas públicas

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Tome unos segundos para adivinar el título. ¿Adivinó? “Tipo de cambio” (como en las contraseñas seguras con mayúscula por delante y donde la a es 4, e es 3, i es 1 y o es 0). Lo he puesto así a propósito.

Mi intención ha sido mostrar que este tema se ha vuelto un tabú (incluso más que el s3x0) a nivel general que casi nada se ha hablado seriamente al respecto, pese a las turbulencias que están ocurriendo. Como lo comenté a periodistas de distintos medios: “en el país falta pollo y sube el precio de la carne, pero, tranquilos, el dólar sigue calmo”.

Lo dije como una ironía porque el pollo y la carne (de res) están limitados por los bloqueos y sus precios han variado. Pero el t1p0 d3 c4mb10 ha subido estos días: se sabe que está por encima de Bs8 y una agencia de noticias señala que en El Alto llega a Bs9. Eso implica una brecha de más del 15% respecto al oficial.

Lo curioso es que el principal precio del país no ha sido una noticia masiva. Además, que apenas se habla del tema las autoridades repiten que son puras especulaciones, cuando en realidad sabemos la razón.

En el primer curso de economía nos enseñan que cuando faltan tomates (porque hay más demanda o menos oferta), sube el precio del tomate. Entonces hay que determinar si fue la intención de los agentes económicos de comprar más o de los que ofrecen divisas de vender menos.

Es difícil dar una respuesta definitiva por varios temas. Primero, que la información pública es escasa y obsoleta. Por ejemplo, el banco central publicó hasta 2022 las estadísticas mensuales de tipo de cambio oficial y paralelo (Cuadro 35). Este último venía de entidades financieras y casas de cambio. Con la aparición de la cr1s1s en febrero simplemente dejó de publicarlo. Lo propio pasó con las reservas internacionales.

El segundo es que el precio del d0l4r depende de flujos que no podemos calcular. Se estima que en 2022 el país perdió al menos USD2 mil millones por contrabando de bienes, casi USD3 mil millones por la venta ficticia de oro que no era boliviano y que tenía entradas de más de USD3 mil millones por la venta de sustancias 1l1c1t4s. Peros sus flujos nos son uniformes y obviamente no existen registros.

La distorsión de las exportaciones de oro hizo que creamos que los dólares seguían entrando al país como antes cuando no era así. De hecho, pensamos que la cr1s1s comenzó cuando se redujeron los flujos de oro ilegal desde el Perú por cambios normativos en dicho país y bloqueos en la frontera que fueron determinantes para el inicio de un 4t4qu3 a la moneda nacional.

El tercero es más sencillo: los ingresos netos de divisas han sido negativos año tras año por el bajo impulso a las exportaciones, los desincentivos a la inversión extranjera y el alto costo de las importaciones de servicios. Si no fuese que Bolivia exportó en su momento más ciudadanos bolivianos, las remesas no nos habrían salvado como lo hicieron.

Creo que el reconocimiento de esta continua caída ataca una narrativa (y refuerza otra) que se han convertido en himnos de guerra de frentes sin o con baja intención de hacer el análisis técnico respectivo para solucionar la cr1s1s actual y más bien en seguir los libretos estándar de opinadores.

El año pasado la cr1s1s no se agudizó porque se vendió casi todo lo que se tenía (oro, títulos en euros y otros del FMI) y se pusieron restricciones a los movimientos de divisas como límites más bajos a las entidades del sistema financiero e incluso la creación de ventanillas a la población para la venta de dólares.

Como hipótesis creo que la subida actual responde a la compra derivada de los flujos de fin de año, como el aguinaldo, y a operaciones de inicio de año como compras de inmuebles y anticréticos. Eso habría competido con los que se usan para operaciones externas y habrían sido mayores a los saldos existentes en el sistema financiero, que además no se pueden emplear libremente.

En fin y como lo dije: “en el país falta pollo y sube el precio de la carne, pero, tranquilos, el dólar sigue calmo.” C13rt0, ¿0 n0?

*La opinión expresada en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no representa necesariamente la posición oficial de Publico.bo


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Pablo Mendieta Ossio

Economista en el campo de políticas públicas

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