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Siete desafíos, cuatro construcciones y un reto ineludible hacia el Bicentenario de nuestra independencia

Los articulos de opinión de Óscar Ortiz y Juan Del Granado, además del diálogo con Henry Oporto, lanzan una mirada hacia el futuro del país.

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Óscar Ortiz – Siete desafíos hacia el Bicentenario

El exministro y exsenador de Santa Cruz, en su último artículo de opinión para Público.bo y otros medios del país, propone siete desafíos hacia el Bicentenario. Consolidar el estado de derecho para asegurar las libertades ciudadanas; unirnos en la diversidad; institucionalizar el estado autonómico; desarrollar los departamentos en función de sus potencialidades productivas; pasar del extractivismo al desarrollo sostenible basado en el emprendimiento; promover la digitalización; e integrarnos con la economía mundial. ”En el estado de derecho prima el respeto a la ley y las normas se aplican por igual para todos. Cuando el poder no tiene límites, el uso abusivo del mismo lleva a los ciudadanos a sufrir un estado de indefensión permanente”, afirma.

“Unirnos en la diversidad implica reconocer y aceptar que somos diferentes y al mismo tiempo parte de una misma nación boliviana”, es el segundo desafío que plantea advirtiendo que “hablar de plurinacionalidad e imponer la hegemonía de una sola cultura, como sucede actualmente, es un camino que nos llevará a profundizar los conflictos internos y la lejanía entre bolivianos. Institucionalizar el Estado autonómico significa, para Ortíz, que en el siglo XXI “Bolivia debe consolidar un efectivo estado autonómico con una clara y real distribución de competencias y recursos entre los tres niveles del Estado”. “Desarrollar los departamentos en función de su diversidad implica darles autonomía y recursos para que puedan aprovechar sus características geográficas y culturales para desarrollarse según su propia realidad y no según una planificación centralizada de una burocracia que desconoce el país”, marca Ortiz como cuarto desafío.

El quinto está relacionado a “la mentalidad extractivista, asociada a un estatismo que se transmite de generación en generación, inviabiliza nuestro desarrollo económico y social” y más bien plantea que debemos “convencernos de que la verdadera fuerza del progreso se asienta en la liberación de la energía y la creatividad del talento humano”. “La digitalización de la sociedad y de la economía nos permitirá avanzar en la democracia” para acabar con la corrupción y la impunidad y para la creación de miles de negocios vinculados a la tecnología. Finalmente propone la integración al mundo para “convertir nuestra ubicación en el centro sudamericano en una plataforma estratégica para el desarrollo de servicios al comercio bioceánico, multiplicando nuestras potencialidades productivas y empleos sostenibles”.

Juan Del Granado – Cuatro construcciones estatales

El jurista y exalcalde de La Paz, luego de repasar la fallas estructurales con las que Bolivia nació a la vida independiente y los dos momentos históricos que tuvo para superarlas, plantea cuatro construcciones estatales de cara al Bicentenario. La construcción plurinacional o articulación estatal democrática, de los distintos pueblos y culturas del país, especialmente la indígena originaria y la occidental. “Construcción plurinacional significa pluralismo, interculturalidad, respeto al otro y mutua alimentación de valores diferentes que acaben la exclusión de unos y de otros en un país de iguales y de todos”, plantea Del Granado.

En su reciente artículo de opinión, plantea la construcción de una Bolivia autonómica, a partir de “un rediseño estatal territorial que debe iniciarse en un gran pacto fiscal” “Sólo así avanzaremos en una estrategia geopolítica de equidad territorial, ocupación geográfica integral y soberanía nacional”, afirma el experimentado político. La construcción productiva abandonando el modelo extractivista colonial. “La verdadera defensa de la madre naturaleza y el medio ambiente requiere el cambio radical, aunque gradual, de la matriz productiva para una industrialización nacional de base ancha, especializando al país en determinadas tecnologías, en economías agrícolas orgánicas y en las que desplieguen nuestras vocaciones culturales, turísticas, gastronómicas y artesanales”.

La cuarta construcción propuesta por Del Granado es la del estado de derecho que garantice libertad y dignidad individual y colectiva frente a cualquier gobierno. “La reforma estructural de la justicia es el primer paso que ya no admite demora para terminar con su bochornosa dependencia, para acabar con la persecución judicial, pero además con la burocracia, la corrupción, la inseguridad ciudadana y el violentismo de una sociedad machista y adultista”, puntualiza. “…necesitamos que los líderes actuales logren alzar la vista para perfilar el horizonte. De lo contrario habrá que reemplazarlos”, advierte Del Granado al finalizar su texto de opinión.

Henry Oporto – Polarización, el mayor reto a superar

En el streaming De Frente con Óscar Ortiz, el sociólogo identificó a “la polarización y el autoritarismo populista” como el desafío sustancial a ser superado de cara al Bicentenario porque busca exacerbar las diferencias entre “la Bolivia de las ciudades, los estratos medios, la economía formal y las regiones emergentes, por un lado, y la Bolivia de las provincias, de las áreas rurales y de los sectores populares indígenas, aferrados a tradiciones comunitarias muy fuertes”.

“Las dos Bolivias están conectadas de diversas maneras. Por ejemplo, la economía popular que impera en las grandes ciudades es una economía de mercado, con limitaciones por el alto grado de informalidad y el bajo desarrollo empresarial. Pero el problema es que la polarización política tiende a oscurecer o minimizar los puntos en común y a magnificar las diferencias, a levantar muros artificiales de incomunicación”, resaltó en el streaming que también es parte de la plataforma Público.bo.

El también analista político dijo que en los 15 años del gobierno del MAS se ha dado “un proyecto que es la negación de la nación boliviana y que pone obstáculos constantes a la convivencia pacífica, a la integración, porque se nutre de la polarización. Es posible superarla y así lo demuestra Santa Cruz, que es un crisol de la nacionalidad”.

 


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